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Por Eduardo Suárez Battán - Socio

Cómo estás?

Esta es la pregunta con que muchos líderes inician un dialogo llevado en forma digital con sus colaboradores. Esta nueva manera de trabajar en forma remota nos hizo repensar y reaprender como vincularnos con los equipos. Es un nuevo desafío que se suma a los desafíos que tenían los lideres antes de la pandemia de ser más cercanos y colaborativos dejando la vieja práctica del jefe que daba órdenes y supervisaba.

La interacción online es difícil ya que no se tiene al otro interlocutor delante, no se puede “sentir” al otro completamente y tampoco estamos en el mismo lugar, lo que implica tener distintos y desconocidos impactos en cada interlocutor. ¿Qué pasa si el gato o el perro pasa debajo de la mesa? ¿Qué pasa si el pequeño hijo ingresa al lugar de la interacción o si toca el timbre el repartidor del delivery o si llega un WhatsApp de alguien cercano? Los líderes deben ser más perceptivos, observar más cada detalle, escuchar mucho más y sin prejuicios. Por eso decimos que es clave empezar con la pregunta “¿Cómo estás?”, que invita a un dialogo más informal, más humano y que baja las naturales defensas que ponemos los humanos ante una nueva situación (y más si es el jefe).

Por eso insistimos que hay varios pilares que conforman la agilidad de un ejecutivo moderno y dos de ellos son claves en esta relación remota con los colaboradores. El primero es el pilar de “interacción” que se requiere desarrollar más en esta nueva coyuntura donde habrá una mayor conexión entre los líderes y los colaboradores a través de medios digitales. Sin ir muy lejos, además de lo presencial. La otra manera de comunicarnos era hasta no hace mucho, el teléfono fijo para hora pasar a cualquier dispositivo que permite una comunicación omnicanal y visual. Esto requiere de incrementar nuestra capacidad de escuchar evitando tener sesgos o paradigmas que bloqueen o generen malas interpretaciones. No es fácil decir que escucho atentamente ya que es un ida y vuelta y requiere muchas veces también analizar qué quiere decir el otro. Hay que buscar y lograr la empatía, abrirse a otras ideas y comentarios que pueden enriquecer el dialogo, preguntar mucho, y hacer que todos los presentes participen.

El segundo pilar de agilidad que queremos mencionar es el de liderazgo. Debido a lo prolongado de la pandemia, ya tenemos muchos directivos que han ingresado a sus nuevas empresas en estos últimos meses y han estado navegando el día a día del liderazgo de forma remota a través de plataformas como Zoom y Teams. Han guiado a sus colaboradores a través de este período difícil estableciendo un rumbo que su empresa debe seguir y todo a través de una pantalla. Lo más notorio, y casi impensado hasta hace poco, es que no solo han dirigido en forma remota, sino que no han conocido ni a un solo colaborador en persona y probablemente no lo hagan por varios meses más. Ya hay muchos que han tomado conciencia que este tipo de liderazgo deberá ser efectivo porque puede ser la nueva forma de trabajo que quedará definitiva en el futuro cercano (por lo menos en muchas empresas relacionadas con tecnología).

Claramente estamos frente a un nuevo liderazgo más ágil que requiere ser un facilitador de las tareas de su equipo, de poder manejarlo a través del cumplimiento de objetivos, de sumar diversidad, de incorporar talento remoto donde este y lograr que sigan eligiendo la empresa que representa. Ser ejemplo, lograr la confianza y respecto de sus colaboradores todo a través de una pantalla. Poder llegar y entender a otros a través de un “vidrio” requiere cambiar y adaptar sus estilos de liderazgo que ya no volverá a ser como antes.

En definitiva, la pandemia dejará como una marca que hay una nueva manera de liderar e interactuar en las empresas. Recuerden que la agilidad, en general, la podemos definir como un “mindset”, es decir, una forma de ser que deviene en una forma de hacer e interactuar.

Eduardo Suárez Battán


Socio

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