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Por Adrián Blanco - Socio

Agilidad Empresarial y Gestión del Cambio

Es muy probable que en los últimos tiempos nos hayamos planteado si nuestra
organización está en condiciones de encarar un proceso de transformación, o si es
el momento oportuno para hacerlo. Sin embargo, ya no hay tiempo para seguir
evaluándolo: las opciones parecen ser transformarse o desaparecer. Asumida esta
nueva realidad, entonces nuestra preocupación estará puesta en cómo evitar ser
parte de ese 90% de empresas que, según indican algunos estudios, no están
conformes con los resultados que obtuvieron o están obteniendo en su proceso de
transformación. Gran parte de los procesos de transformación, deben pasar más por
lo humano y cultural que por lo tecnológico, caso contrario, el éxito de la
transformación puede verse afectado. Es así que, tomando ciertos recaudos,
siguiendo algunas recomendaciones, y ejecutando planes de acción, las empresas
estarán en condiciones de encararla minimizando los problemas asociados a una
transformación cultural.

Hoy existen las herramientas necesarias para evaluar la agilidad empresarial de
manera rápida y objetiva, también para conocer allí donde tenemos áreas de
oportunidad para poder focalizarse en mejoras, tanto individuales como de equipo,
y así estar preparados para iniciar o continuar el objetivo principal: La
transformación de la empresa y el camino hacia el directorio digital.
Según un estudio realizado por “The Economist”, “sólo el 24% de los proyectos de
transformación e innovación resultan ser exitosos”. Pero ¿por qué? ¿A qué se debe
este bajo porcentaje de éxito?

Si bien un proyecto puede cumplir con los objetivos propuestos, los tiempos
estipulados y el presupuesto definido, puede no ser exitoso. La ineficiencia en la
gestión de las personas impactadas afecta en gran escala el éxito de los proyectos.
La vorágine del día a día y la mira fija en cumplir tiempos, impide en ocasiones,
vislumbrar la importancia de gestionar tanto las emociones como las resistencias
de las personas que forman parte de un proyecto de transformación. El hacia dónde
vamos y qué cambio queremos alcanzar debe ir de la mano del compromiso,
participación e involucramiento de todos los que forman parte de ese cambio. Hay
que tener presente que son las personas quienes contribuyen fuertemente a que una
práctica o proyecto sea o no exitoso. Otro de los aspectos que las empresas
deberían incorporar son las metodologías ágiles ya que, cuanto mayor sea el nivel
de agilidad, más fácil será propagar, propiciar, y potenciar la transformación hacia
el resto de la organización.

Ahora bien, ¿se puede realizar un relevamiento que nos indique en qué nivel de
agilidad esta una empresa y su equipo directivo, recibiendo además las sugerencias
o recomendaciones que podrían seguirse antes de embarcarse o de reencauzar un
proceso de cambio? La respuesta es Sí, ya que se puede hacer un relevamiento que
consiste en tres etapas:

1. Un análisis de las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas de la
empresa, entendiendo su estrategia de negocio, su estructura organizativa y sus
sistemas de información.
2. Entrevistas individuales y test psicotécnicos del equipo ejecutivo.
3. Elaboración de un informe final, que indica el índice de agilidad de la empresa y
sus equipos directivos, y las recomendaciones para optimizar la agilidad
empresarial.

Posteriormente se desarrolla un informe final que contiene una opinión cuali y
cuantitativa sobre cómo vemos la empresa en los seis pilares de agilidad:
autoconocimiento, resultados, liderazgo, mental, interacción, y cambio, los cuales
serán analizados junto con sus subpilares asociados. Este relevamiento y análisis
de los niveles de agilidad nos brindará métricas para luego entregar sugerencias de
posibles planes de acción con foco en aquellos puntos donde existan áreas de
oportunidad tanto en forma individual como del equipo en su conjunto. La segunda
parte del informe busca poner en blanco y negro la situación actual de la empresa
en varios puntos operativos críticos como pueden ser sus métodos y
correspondientes herramientas ágiles asociadas: nivel de utilización de sus sistemas
de información, o cómo la organización saca provecho de las nuevas tecnologías.

El informe concluirá con una opinión sobre la estructura organizacional con
relación a la mejora de agilidad para enfrentar mejor el proceso de transformación
esperado. En búsqueda de los mejores resultados y como habilitador crucial,
encontramos en la gestión del cambio una palanca de integración, escucha activa y
co-construcción con los distintos involucrados, potenciando el involucramiento y
la participación de los equipos de trabajo. La gestión del cambio es la capacidad de
acompañar el lado humano de la puesta en marcha de los proyectos, movilizando a
las personas para lograr los resultados esperados y beneficiosos de la
transformación cultural. La gestión del cambio ágil la obtenemos en el desarrollo e
implementación de una estrategia que trate sobre trabajar eficientemente y seguir
un plan simple e iterativo, con un enfoque flexible y centrado en la gente.

Acompañar la puesta en marcha con la evaluación de agilidad y la gestión del
cambio marca la diferencia entre el éxito o fracaso, dependiendo sobre todo de
cómo se gestiona el proceso de transformación en la organización

Adrián Blanco


Socio

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